El pene, ese órgano con propiedades increíbles (puede aumentar varias veces su tamaño y endurecerse como un potente músculo), tiene como parte final el glande, en cuyo extremo está el meato urinario, estando envuelto por el prepucio, una piel que está limitada en su movimiento por el frenillo. Para lograr entrar en erección dispone del cuerpo esponjoso y los cuerpos cavernosos, algo así como una escopeta de dos cañones dispuesta a ser cargada. La munición es bien simple: la sangre que debe llenar las numerosas y pequeñas cavidades, mientras que el gatillo dependerá del estímulo que tengamos en esa situación.
En el adulto, el pene promedio, en estado de flacidez, tiene una extensión en longitud que oscila entre los 4 cm. y los 10 cm. Algo más de 2 cm. de diámetro y alrededor de 7 cm. de circunferencia. No obstante, el tamaño es variable de hombre en hombre y de situación en situación. En estado de erección, el pene promedio mide de 12 a 16 cm. de longitud, con un diámetro de no más de 4 cm. y alrededor de 10 a 11 cm. de circunferencia. Estando en estado de flaccidez, no será lo mismo medir el pene en ambientes templados o cálidos, que en ambientes húmedos y fríos. Los tejidos genitales tienden a encogerse con el frío, y a dilatarse con el calor.
La obsesiva preocupación por el tamaño lleva a los hombres jóvenes a consultar a especialistas en endocrinología o urología y abandonar prácticas deportivas, por el temor a ser vistos y comparados en los vestuarios. Ignoran, la mayoría de las veces, que en esos ambientes de temperaturas frías, se provoca una disminución significativa del tamaño. Además, los genitales son sensibles a la exposición frente a los demás, a la mirada de otros, por eso no es extraño que en privado todo el mundo tenga un mayor tamaño que en público.
Hay muy poca relación entre el tamaño del pene y la musculatura o el atractivo físico, así como en la capacidad de proporcionar placer a una compañera. Los jóvenes, por su inexperiencia, dan más importancia al tamaño de los pechos de la mujer que a su capacidad de participar en el coito, lo mismo que ellas consideran que un atractivo chico tiene que ser, por fuerza, un potente semental. Luego y sobre el tamaño, deberán aprender que no se mide en estado flácido, sino erecto, y que es más importante mantenerlo así durante 20 minutos, que un mayor tamaño que se desinfla en apenas dos minutos.
Tampoco se crea esas tonterías que hablan sobre el tamaño de los negros o los orientales, ni confunda a un hombre muy viril y agresivo con alguien igualmente potente a nivel genital. Por supuesto, tampoco existe relación entre el tamaño del pene y el tamaño del cuerpo, o determinadas zonas de él, como son las manos o los pies.
Otros mitos insostenibles
La creencia de que un pene grande proporciona mayor satisfacción sexual
en la mujer, se encuentra tan extendida como aquella que asocia una mujer de
pechos grandes con su eficacia sexual. Estos mitos que aún perduran son
los responsables de muchas disminuciones en la autoestima de la gente joven,
inhibiciones sociales importantes, y angustias y preocupaciones que se extienden
por años. Pero es difícil convencer a un joven que las mujeres
no se fijan en el tamaño o aspecto de los genitales, cuando ellas mismas
miran obsesionadas el "paquete" de los hombres.
Afortunadamente, y una vez en la cama, ellas valoran mucho más el modo,
las diferentes maneras de acercarse, de ser acariciadas, de ser atendidas, que
el tamaño del pene que las está penetrando. Aunque visualmente
un gran tamaño puede servir para encender los motores (igual que ocurre
con un cuerpo de mujer atractivo), la satisfacción y el orgasmo de una
mujer no están relacionados con el tamaño o forma del pene, porque
solo el tercio externo de la vagina posee una sensibilidad importante.
Aunque toda la sensibilidad femenina no tiene que ver con el clítoris, a diferencia de lo que creen la mayoría de las personas, nos encontramos no solamente con un órgano pequeño que asoma su punta en la parte superior de la entrada de la vagina, sino que se extiende por dentro de los genitales femeninos, asomándose y aumentando de volumen cuando se encuentra lleno de sangre, llegando hasta el techo del conducto vaginal durante la cumbre de la excitación. Esa es la parte principal que roza el pene cuando es introducido y por eso debemos considerar que la naturaleza es sabia y, como ya se ha dicho, independientemente del tamaño o grosor del pene, todos terminan rozando esta parte sensible sobre la vagina, produciendo la excitación sexual y el orgasmo femenino.
Mas Sobre el TamaÑo del Pene
El pene, ese órgano con propiedades increíbles (puede aumentar
varias veces su tamaño y endurecerse como un potente músculo),
tiene como parte final el glande, en cuyo extremo está el meato urinario,
estando envuelto por el prepucio, una piel que está limitada en su movimiento
por el frenillo. Para lograr entrar en erección dispone del cuerpo esponjoso
y los cuerpos cavernosos, algo así como una escopeta de dos cañones
dispuesta a ser cargada. La munición es bien simple: la sangre que debe
llenar las numerosas y pequeñas cavidades, mientras que el gatillo dependerá
de nuestra compañera y la imaginación que le echemos.
En el adulto, el pene promedio, en estado de flaccidez, tiene una extensión
en longitud que oscila entre los 4 cm y los 10 cm. Algo más de 2 cm de
diámetro y alrededor de 7 cm de circunferencia. No obstante, el tamaño
es variable de hombre en hombre y de situación en situación. En
estado de erección, el pene promedio mide de 12 a 16 cm de longitud,
con un diámetro de no más de 4 cm y alrededor de 10 a 11 cm de
circunferencia. Estando en estado de flaccidez, no será lo mismo medir
el pene en ambientes templados o cálidos, que en ambientes húmedos
y fríos. Los tejidos genitales tienden a encogerse con el frío,
y a dilatarse con el calor.
La obsesiva preocupación por el tamaño lleva a los hombres jóvenes
a consultar a especialistas en endocrinología o urología y abandonar
prácticas deportivas, por el temor a ser vistos y comparados en los vestuarios.
Ignoran, la mayoría de las veces, que en esos ambientes de temperaturas
frías, se provoca una disminución significativa del tamaño.
Además, los genitales son sensibles a la exposición frente a los
demás, a la mirada de otros, por eso no es extraño que en privado
todo el mundo tenga un mayor tamaño que en público.
Hay muy poca relación entre el tamaño del pene y la musculatura
o el atractivo físico, así como en la capacidad de proporcionar
placer a una compañera. Los jóvenes, por su inexperiencia, dan
más importancia al tamaño de los pechos de la mujer que a su capacidad
de participar en el coito, lo mismo que ellas consideran que un atractivo chico
tiene que ser, por fuerza, un potente semental. Luego y sobre el tamaño,
deberán aprender que no se mide en estado flácido, sino erecto,
y que es más importante mantenerlo así durante 20 minutos, que
un mayor tamaño que se desinfla en apenas dos minutos.
Tampoco se crea esas tonterías que hablan sobre el tamaño de los
negros o los orientales, ni confunda a un hombre muy viril y agresivo con alguien
igualmente potente a nivel genital. Por supuesto, tampoco existe relación
entre el tamaño del pene y el tamaño del cuerpo, o determinadas
zonas de él, como son las manos o los pies.
Otros mitos insostenibles
La creencia de que un pene grande proporciona mayor satisfacción sexual
en la mujer, se encuentra tan extendida como aquella que asocia una mujer de
culo o pechos grandes con su eficacia sexual. Estos mitos que aún perduran
son los responsables de muchas disminuciones en la autoestima de la gente joven,
inhibiciones sociales importantes, y angustias y preocupaciones que se extienden
por años. Pero es difícil convencer a un joven que las mujeres
no se fijan en el tamaño o aspecto de los genitales, cuando ellas mismas
miran obsesionadas el “paquete” de los hombres.
Afortunadamente, y una vez en la cama, ellas valoran mucho más el modo,
las diferentes maneras de acercarse, de ser acariciadas, de ser atendidas, que
el tamaño del pene que las está penetrando. Aunque visualmente
un gran tamaño puede servir para encender los motores (igual que ocurre
con un cuerpo de mujer atractivo), la satisfacción y el orgasmo de una
mujer no están relacionados con el tamaño o forma peneana, porque
solo el tercio externo de la vagina posee una sensibilidad importante.
Aunque toda la sensibilidad femenina no tiene que ver con el clítoris
-a diferencia de lo que creen la mayoría de las personas- nos encontramos
no solamente con un órgano pequeño que asoma su punta en la parte
superior de la entrada de la vagina, sino que se extiende por dentro de los
genitales femeninos, asomándose y aumentando de volumen cuando se encuentra
lleno de sangre, llegando hasta el techo del conducto vaginal durante la cumbre
de la excitación. Esa es la parte principal que roza el pene cuando es
introducido y por eso debemos considerar que la naturaleza es sabia y, como
ya he dicho, independientemente del tamaño o grosor del pene, todos terminan
rozando esta parte sensible sobre la vagina, produciendo la excitación
sexual y el orgasmo femenino.
Guerra a los slips
El tamaño peneano está determinado por la herencia y son muy escasos
los hombres que presentan detención en el desarrollo peneano por un fallo
hormonal. Una causa poco conocida que limita las dimensiones del pene en la
edad adulta es el uso habitual de slip, prenda que eleva y comprime los testículos
y evita el desarrollo final del pene. Los genitales masculinos necesitan estar
libres, colgar, y estar dotados de cierta movilidad para desarrollarse y ser
fértiles. Por eso es una práctica altamente perjudicial el uso
de pantalones vaqueros estrechos o prendas íntimas que limiten esta movilidad.
¿Cuándo nacen los complejos?
Los hombres comienzan a preocuparse por el tamaño de su pene desde la
pubertad, cuando hablar del tamaño de los “cojones” es algo
habitual en quien pretende intimidar al contrario. El volumen de los testículos
se emplea siempre para demostrar la valentía y la fortaleza y aunque
las comparaciones físicas casi nunca se efectúan, el gallo que
más cacarea goza de gran prestigio. El chico crece así pensando
que los genitales de sus compañeros son enormes, pues ellos insisten
que lo son, y que los suyos son un esbozo que nadie debe ver. Cuando llegados
a edades más altas ven alguna película erótica en la cual
los actores muestran unos genitales mayores que los suyos, el complejo queda
instaurado definitivamente.
Y es que nadie le ha dicho dos cosas: que los actores de esas películas
están allí precisamente por sus medidas son por encima de la media,
y que habitualmente hay truco en las escenas. Es como pretender hacer creer
que todas las mujeres deberían ser como las supermodelos que vemos en
las películas o los anuncios, pues sabemos que el maquillaje, los focos
y los postizos convierten a una chica vulgar en una princesa.
Posiblemente yo les recomendaría a estos jóvenes, si es que alguien
les permite leer este libro, que no identifiquen "masculinidad", "fuerza",
"valentía" y "coraje" con el tamaño de los
genitales. La valentía no se demuestra pegando al más débil,
sino haciendo frente a la vida y resolviendo cada uno sus propios problemas.
Si un muchacho crece con estos conceptos erróneos, puede creer que para
ser feliz sexualmente o para hacer feliz a una mujer, tiene que poseer un pene
cuanto más grande mejor, aún cuando sepamos que el “truco”
no está allí. Curiosamente, y aunque parezca mentira, muchas mujeres
comparten con los hombres estas ideas erróneas y suelen hablar de lo
atractivos que son los hombres de pene grande.
Por supuesto, la satisfacción orgásmica masculina no se encuentra
afectada por el tamaño peneano, del mismo modo que la impotencia o la
eyaculación precoz son más habituales en los hombres de pene grande
que en los pequeños.
ELLAS OPINAS...
En Sexalud, diariamente, recibimos preguntas de hombres preocupados por el tamaño
de su pene y es de esperarse, ya que la cultura latina está fuertemente
influenciada por este tema. Sólo basta con escuchar algunas de las bromas
que se hacen diariamente en los centros educativos o centros de trabajo para
notar la fijación que tiene todo hombre con el tamaño de su pene.
Todo indica que el hombre está más preocupado por el tamaño
de su pene, que lo que está una mujer por el tamaño de este.
Todas las consultas que nos llegan sobre este tema se pueden resumir con esta
pregunta: ¿Cuál es el tamaño ideal de un pene para poder
satisfacer a una mujer? La respuesta... no existe un tamaño normal persé,
ni un tamaño que sea mejor para realizar el acto sexual. ¿Por
qué? Porque todo depende de los gustos de la mujer.
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Las principales variables para determinar el placer sexual son psicológicas por naturaleza y relacionadas al carácter y valores de cada persona. Claro, esto no significa que la parte física no es importante para las mujeres. Pero, no se asusten. Para entender la importancia física, tenemos que primero entender un poco sobre anatomía femenina y qué partes requieren ser estimuladas para lograr el orgasmo.
Los puntos sensibles en una mujer son la vagina y el clìtoris. La vagina está compuesta por tejidos musculares capaces de contraerse al ser estimulada. La vagina es capaz de presionar al pene o a un dedo, de esa manera la vagina se adapta al tamaño del miembro que se encuentra en ella. La parte exterior de la vagina contiene el mayor número de puntos sensibles y es muy sensible al tacto, para muchas mujeres esta zona es mucho más sensible que la parte interior de la vagina, que se encuentra cerca al cuello uterino.
El clìtoris, es el punto más sensible en el cuerpo de una mujer, se encuentra en la parte superior de la vulva, donde los labios mayores se unen. Aunque pensamos que el clìtoris es sólo del tamaño de una alverjita, la estructura de este se extiende hasta las paredes vaginales y puede llegar a medir varios centímetros. Aunque muchos hombres creen lo contrario, la mayoría de mujeres requieren estimulación directa al clìtoris para poder lograr un orgasmo.
Teniendo en cuenta estos factores, podemos ver que cualquier tamaño de pene, sea este chico, mediano, o grande, utilizado correctamente, puede estimular perfectamente las zonas sensibles de la vagina. Al aplicar presión en la parte exterior de la vagina, se estimula las zonas sensibles de la vagina y conjuntamente el clìtoris.
Como podemos ver, cuando se trata del tamaño ideal del pene, mucho depende del gusto de la mujer. A algunas mujeres les puede gustar la penetración con un pene chico o grande, con ritmo lento, rápido, fuerte, suave o profundo, pero por lo general, lo importante es que los puntos claves sean estimulados. Y la mejor forma de saber qué le gusta a una mujer, es preguntándoselo.
Por último, sin dejar de lado la importancia de lo físico en una relación sexual, no es válido para la pareja, sea esta homosexual o heterosexual, que toda la energía erótica sea concentrada en un área tan limitada. No es realmente el pene y la vagina los que hacen el amor, sino ambos protagonistas. El gozo sexual debe derivarse de todo el cuerpo y de todos los sentidos, con los mejores sentimientos y afecto.
Micropene
En nuestra sociedad hay mitos con respecto al tamaño del pene en los niños y sus implicancias posteriores con respecto a su virilidad y comportamiento sexual, es por eso que esta preocupación lleva a la consulta reiterada con los pediatras.
Durante los primeros 6 meses de vida el pene estirado de un lactante de término tiene un tamaño medio de de 3 a 4 centímetros.
Si mide menos de 2 centímetros se considera micropene e implica investigar la etiología (causa) y determinación del sexo.
La maniobra de estiramiento debe ser realizada por el profesional en salud infantil.
CAUSAS
Incluyen las causas del tipo endocrinológico localizados a nivel de un
defecto hipotalamo / hipofisiario que puede acompañarse con disminución
de la glucosa en sangre (hipoglucemia).
Las de falta de secreción de testosterona por insuficiencia testicular, y la causada por insensibilidad a la estimulación por testosterona.
Tambien se encuentran causas desconocidas o a determinar.
Algunas Conclusiones
Difícilmente un micropene severo (los menores de 1,8 centimetros) alcance
un tamaño adecuado en la edad adulta, por lo que estaría indicado
asignarle al niño el sexo femenino, requiriéndose también
pruebas adicionales para determinar el sexo y la participación de un
equipo multidisciplinario que abarque al pediatra, a endocrinólogos infantiles,
genetistas, urológos y psicólogos o psiquiatras para la contención
del grupo familiar.
La estimulación hormonal puede ayudar en los casos límites pero si hay escasa respuesta es poco probable que el pene llegue a tener un tamaño adecuado en la edad adulta, por lo tanto se debe considerar la firme posibilidad de asignar el sexo femenino al lactante.
ESTUDIO ANTROPOMÉTRICO DEL PENE
SUMARIO
Estudio en 130 hombres caucásicos que consultaron por disfunción erectiva de leve a moderada de causa psicógena u orgánica y que respondieron con erección adecuada a fármaco inyectado intracavernoso en el que se siguió una metodología propuesta para tomar medidas en flacidez, jalonamiento y erección. Se compararon entre sí los resultados así como con algunos parámetros antropológicos propuestos: talla, medidas de mano y pie. Al clasificar, según Wessells, los penes en flacidez en dos grupos, "pequeños" y "grandes", se concluye que el incremento promedio de flacidez a erección es similar tanto para el grupo de los "pequeños" (menores de 9.5 cms.) como para los "grandes" (mayores de 10.0 cms.). Este incremento promedio fue de 3.57 y 3.41 cms. respectivamente. Aunque la longitud final en erección fue de 1.9 cms. más para los del grupo de los "grandes". El promedio global en erección fue de 14 cms. La correlación tanto del pene en flacidez como en erección con la talla, el tamaño de la mano y del pie, resultó baja.
Las investigaciones que se refieren al tamaño del pene no son lo suficientemente abundantes ni explícitas como para formarse una idea cabal de variadas características antropométricas, de tal manera que no satisfacen lo suficiente como para tener una idea clara a este respecto. Por supuesto que en realidad son tantas las variables, que cuando se emprende un estudio de este tipo se encuentra que es imposible llenar todas las expectativas que se puedan tener, más aun cuando estas investigaciones se han efectuado con propósitos específicos parciales tal como se detallará en la discusión.
Por esta razón -y no exenta de limitaciones- se emprende un estudio que trate de satisfacer aspectos de interés en anatomía, medicina -especialmente urología- así como para la sexología y aún la antropología.
PACIENTES Y MÉTODOS
El estudio se realizó en 130 individuos consecutivos que consultaron por disfunción erectiva (DE) entre marzo/98 y marzo/99 y que llenaron los requisitos propuestos, así:
Características raciales: Caucásicos (no sajones, no indígenas,
no negros). Definimos caucásico como el individuo de tipo indoeuropeo
que constituye si no la totalidad, la inmensa mayoría de nuestra consulta.
Todos consultaron por alguna forma de DE.
Se incluyeron aquellos que respondieron al medicamento inyectado intracavernoso
(IIC) con PEG-E1, Papaverina-Fentolamina o Trimix, en dosis suficientes para
lograr una erección del 70% en adelante. Una tercera parte requirieron
una segunda o tercera IIC para llegar a la dosis eficiente para producir erección
satisfactoria. Desde 1984 denominamos como erección suficiente, adecuada
o superior al 70%, aquella que en cantidad y calidad el paciente asimila a "su
erección normal" suficiente para penetración vaginal fácil
y satisfactoria y que cuando el examinador aplica presión axial al pene
erecto desde el glande en dirección al pubis el cilindro se sostiene
firme sin doblamiento alguno.
Se tomaron cuatro medidas, siempre en línea recta (ver esquema No. 1)
así: Flacidez I de la punta del glande al arranque visual del pene. Flacidez
II de la punta del glande al pubis. Jalonamiento o Estiramiento, al halar el
pene del glande y estirarlo al máximo de su longitud al tiempo que se
mide la distancia entre la punta del glande y el pubis. Y erección de
la punta del glande al pubis en erección satisfactoria. La maniobra de
Jalonamiento es útil cuando se desea establecer de manera aproximada
la longitud de un implante o prótesis peneana. Pero en este caso la técnica
difiere. Para el presente estudio cuenta es la distancia glande-pubis, cuando
para efectos de prótesis es la de glande-crura, o sea del glande hasta
el inicio del cuerpo cavernoso en el periné.
En todos los pacientes las cuatro medidas fueron tomadas siempre por el primer
autor, procurando al paciente condiciones de confianza y ambiente necesarios
para evitar condiciones psicológicas o ambientales adversas.
Las dos mediciones en Flacidez I y II se plantearon ante la posible necesidad
de establecer la relación entre ellas y determinar si existen diferencias
significativas con el fin de recomendar finalmente cuál de las dos es
la más fidedigna (Ver esquema No. 1)
Otros datos como la edad, la talla y el tamaño de la mano y del pie,
se proyectaron con el fin de obtener datos que no figuran en las revisiones
bibliográficas consultadas y con el fin de aportar datos a la antropología.
Para el tamaño de la mano se decidió que el dato más preciso
resultó ser la distancia en cms. al medir en hiperextensión la
distancia entre la punta del pulgar y del meñique. La del pie entre el
talón y la punta del dedo gordal en línea recta por la planta.
Para la selección no se tuvieron en cuenta clasificaciones de DE (psicogénica,
organogénica o mixta, leve, moderada o severa) así como tampoco
la edad del paciente ni el tiempo de evolución. Solamente la respuesta
adecuada a la IIC. Los casos severos organogénicos no respondieron al
fármaco y fueron desechados por respuesta insuficiente (menos del 70%
de erección). Por tanto no hacen parte de los 130 analizados.
Esquema No. 1
A: Técnica Flaccidez I
B: Técnica Flaccidez II
C: Técnica jalonamiento
D: En Erección
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se describieron las variables como promedios y desviación estándar, se utilizó la correlación de Pearson para variables continuas utilizando un paquete estadístico SPSS para Windows.
RESULTADOS
La edad de los pacientes se encontró dentro de un rango comprendido
entre los 22 y los 84 años con un promedio de 56.3 (más o menos
12.3) (Tabla No. 1)
La talla entre un rango entre 1.58 m. y 1.92 m., con un promedio de 1.70 m.
(más o menos 0.7 m.) (Tabla No. 1)
La Flacidez I en un rango entre 6.0 cms. y 13.0 cms., con un promedio de 8.95
cms. (más o menos 1.5 cms.). La Flacidez II osciló entre 7.0 cms.
y 13.5 cms. con un promedio de 10.49 cms. (más o menos 1.3 cms.). En
Flacidez II se encontraron 36 individuos con una medida menor a 9.5 cms. (27.7%)
y 94 con medida mayor de 10.0 cms. (72.3%) (Tablas Nos. 4, 5 y 6)
Con la maniobra de Jalonamiento el rango se encontró entre 8.5 cms. y
19.0 cms. con un promedio de 13.6 cms. (más o menos 1.6 cms.). La erección
en un rango entre 10.0 cms. y 21.0 cms., con un promedio de 13.9 cms. (más
o menos 1.7 cms.) (Tabla 1)
Para las correlaciones se empleó el método de Pearson. La correlación
de Flacidez II con Flacidez I fue alta (0.86), y también, aunque en menor
grado, con la erección (0.71). En cambio fue baja con la talla (0.23),
con el tamaño de la mano (0.29) y con el del pie (0.29).
La correlación de la Erección con Flacidez I se realizó
en apenas un tanto más de la mitad (0.64). Con Flacidez II fue más
significativa (0.71) y aún más alta con el Jalonamiento (0.84).
En cambio fue baja, tan solo en un tercio de los casos, con la talla (0.33),
lo mismo que con el tamaño de la mano (0.31) y con el del pie (0.34).
Cuando se clasifican los penes en Flacidez II en dos grupos (para seguir la
idea empleada por Wessells y permitir mejor comparación con otros estudios)
en los de 9.5 cms. o menos ("pequeños") y los de 10.0 cms.
o más ("grandes"), la mayoría de los casos (72.3%) sobrepasaron
esta última medida, y solo una quinta parte (27.7%) fueron menores de
9.5 cms. (Tablas 5 y 6). En cada uno de estos grupos se tomaron dos datos: su
correlación con la erección y la relación con el incremento
promedio en la erección. En el caso de la correlación (Flacidez
II a Erección) en la de los menores de 9.5 cms. fue de 0.52 y en la de
los mayores de 10.0 cms. fue de 0.57. Es decir que se encontró una mitad
de posibilidad de que correlacione, o no correlacione (Tabla 5). En cuanto al
incremento promedio en centímetros en cada uno de estos grupos, en el
de los menores de 9.5 cms. fue de 3.57 cms. y en el de los mayores de 10.0 cms.
fue de 3.41 cms. Es decir, que el incremento promedio resultó similar
en cada uno de los grupos. (Tabla 5).
Al continuar la misma metodología de la división en dos grupos
la Flacidez II (menores de 9.5 cms., mayores de 10.0 cms.), si se toma la longitud
final promedio en erección, fue de 12.43 cms. para los de 9.5 cms. o
menos y de 14.53 cms. para los de 10.0 cms. o más. (Tabla 7).
Tabla No. 1. Datos demográficos
Especificación Promedio (D) D.E. (±)
Edad Años. 56.3 12.3
Talla Mts. 1.70 0.7
Flacc.II Cms. 8.95 1.5
Flacc.II Cms. 10.49 1.3
Jalonamiento Cms. 13.68 1.6
Erección Cms. 13.90 1.7
D.E.: Desviación Estandar
Tabla No. 2. Correlación de flacidez II con:
C
Flacc. I 0.86
Erección 0.71
Talla 0.23
Mano 0.29
Pie 0.29
C: Correlación de Pearson
Tabla No. 3 Correlación de erección con:
C
Flacc. I 0.64
Flacc. II 0.71
Jalonamiento 0.84
Talla 0.33
Mano 0.31
Pie 0.34
C: Correlación de Pearson
Tabla No. 4 Correlación flacidez II-erección
GRUPO No. % C
<9.5 cm. 36 27.7 0.52
>10.0 cm. 94 72.3 0.57
C: Correlación de Pearson
Tabla No. 5. Incremento promedio flaccidez II-erección
GRUPO No. % I
<9.5 cm. 36 27.7 3.57 cm
>10.0 cm. 94 72.3 3.41 cm
I: Incremento en cms.
Tabla No. 6. Longitud final por grupos
GRUPO No. % P Erección
<9.5 cm. 36 27.7 12.43 cm
>10.0 cm. 94 72.3 14.53 cm
P: Promedio
Tabla No. 7. Incrementos longitud promedio de flaccidez II por grupos de erecciónfinal por grupos
Flacc. II-Grupo Incremento Longitud Erecc.
<9.5 cm. 3.57 cms. 12.43 cms
>10.0 cm. 3.41 cms. 14.53 cms.
DISCUSIÓN
Una de las referencias más remotas en estudios de este tipo es la de Loeb en 18991 en Alemania. Sin embargo solo figura la longitud en flacidez, en 50 individuos, para quienes señaló un promedio de 9.5 cms.
Schoenfeld y Beebe en 1942, USA2, cuyo trabajo fue encaminado a establecer las medidas que permitiesen el diagnóstico de micropene (microphallus) al hacer la medición empleando la técnica de "jaloneamiento" o "estiramiento" (stretched), obtuvo un promedio de longitud de 13.02 cms. en 54 individuos en quienes se practicó la maniobra en tres ocasiones en cada uno. No consignó datos en flacidez ni en erección.
Una siguiente referencia es la del connotado sexólogo Alfred Kinsey -USA- quien realizó los primeros estudios sobre variados aspectos del comportamiento sexual a gran escala estadística y que a mitad del siglo constituyeron una de las bases para gestar la Revolución Sexual de los años 60-70. En el Informe Kinsey de 19483, posteriormente analizado por Jamison y Gebhard en 19884, se citan 2770 hombres con un promedio de 9.7 cms. en flacidez y 15.5 en erección. El estudio es débil y con sesgos pues se empleó un método libre ya que cada encuestado suministró su propio dato.
Según el estudio realizado en el John Hopkins en 1980 por Lee y cols.5 la longitud promedio en el pene adulto al emplear la técnica de jalonamiento varía entre los 12 y los 14 cms. para el adulto, según figura en el nomograma confeccionado desde el nacimiento hasta los 22 años (Ver esquema No. 2). El propósito aquí fue el de definir medidas para el diagnóstico de micropene desde el recién nacido hasta el adulto para lo que encontraron ideal la mencionada técnica del strechted o Jalonamiento.
Referencias más recientes como la de Bondil6 en 905 individuos informa de un promedio de 10.7 cms. en flacidez y 16.7 cms. con el "stretched", sin mencionar la medida en erección. El valor de este estudio está en establecer la relación flacidez-jalonamiento.
Da Ros en el Brasil en 19947 en 150 hombres da un promedio en erección de 14.5 cms. en individuos caucásicos potentes y satisfechos con el tamaño de su pene. Estudio que realizó luego de IIC de mezcla de Papaverina 50 mgr. y PGE1 10 mcgr. midiendo solo en erección, pues el autor advierte que no tiene confianza alguna en las mediciones en flacidez.
Wessells y cols. en 1996-978,9 estudiaron en USA 80 hombres obteniendo promedios en tres mediciones: flacidez: 8.8 cms., jalonamiento: 12.4 cms. y erección: 12.8 cms. El objeto de este estudio fue el de establecer cuándo podría indicarse una intervención para alargamiento o engrosamiento para concluir que este tipo de operaciones no tienen respuesta a largo plazo en el aspecto funcional así se logre en algunos casos el cosmético -tan solo en flacidez como es obvio- para concluir que podrían justificarse en quienes tengan menos de 4 cms. en flacidez o menos de 7.5 cms. con el jalonamiento o en erección. Para la medición en erección emplearon PGE1 y en algunos casos Trimix, en individuos con disfunción erectiva (DE). Plantean la hipótesis de que sus bajos promedios se deben a que la serie incluyó solo individuos con DE y de edad mayor, ambas circunstancias que ellos califican como causal de disminución de la elasticidad tisular y por tanto del tamaño global. Por ello dividieron los 80 pacientes en los menores de 40 y los mayores de 40 años (no aclaran cuántos en cada grupo) y señalan una diferencia de 9.6 cms. y 8.6 cms. para flacidez y 13.3 cms. y 12.2 cms. para el jalonamiento, respectivamente. El incremento en longitud resultó mayor en los menores de 40 años (4.6 cms.) pues para los mayores de 40 fue de 3.9 cms. La longitud en erección fue de un promedio de 14.2 cms. para los menores de 40 años y de 12.5 cms. para los mayores de 40 años.
Moncada y cols. en Madrid, 199710 estudiaron a 29 hombres con el fin de establecer la relación entre la geometría del pene (longitud-diámetro) en flacidez, como la medida predictiva de la cantidad de presión intracavernosa necesaria o requerida para obtener una rigidez erectiva adecuada. El dato promedio para la flacidez fue de 12.3 cms. (más o menos 2.1).
Masters y Johnson11 tres décadas atrás afirmaron que no existe una relación directamente proporcional entre las medidas del pene en flacidez y en erección. Señalan que esto es más evidente si se comparan sajones con negros, ya que los primeros tienen tejidos más elásticos que los segundos.
Wessellls y McAninch señalan que cuando el pene fláccido se considera "corto" o "pequeño" (menor de 9.5 cms.) o "largo" o "grande" (mayor de 10.0 cms.) no hay una diferencia estadística significativa en el incremento de la longitud entre los dos grupos (promedio de 3.9 vs. 4.0 cms) al erectar. Pues se había afirmado siempre que los penes "pequeños" tenían menos posibilidad de aumentar al erectar. Según este estudio resultó ser similar en lo que se refiere al incremento de la flacidez a la erección.
Llama la atención que de los estudios citados (Tabla 8) solamente los dos de Wessells 8,9 proporcionan datos suficientes (número, edad promedio, flacidez, jalonamiento, erección). Los demás son parciales y en las series mayores fueron los pacientes quienes informaron el dato, técnica que no los hace confiables. En la serie de da Ros se trata de individuos potentes satisfechos con sus genitales y el dato promedio de erección es de 14.5 cms., cuando en nuestra serie el dato promedio es de 14.0 en individuos con DE y de mayor rango de edad.
Tabla No. 8. Referencias y hallazgos
Autor-Año No. Ptes. Edad-Prom. Flaccidez Jalonam. Erección
Loeb-1889 50 17-53 (26) 9.5 - -
Schonfeld 1942 54 20-25 - 13.0 -
Kinsey-1948 2.770 20-59 9.7 - 15.5
J.Hopkins-1980 - - - 12-14 -
Bondil-1992 905 17-91 (53) 10.7 16.7 -
Da Ros - 1994 150 - - - 14.5
Moncada-1997 29 - 12.3 - -
Wessells 1996 / 1997 80 21-82 >40
(54) <40 8.6
9.6 12.8
13.3 12.5
14.2
Acuña-Villalba 1999 130 22 - 84 (56) 8.9 - 10.4 13.6 13.9 ± 1.7
En nuestra serie -si descontamos unos pocos milímetros- coincide con la más completa -que es la de Wessells- tanto en el promedio de los datos de flacidez, como en los de jalonamiento y erección.
Nuestra serie se considera suficiente en número y calidad de datos en comparación con las que han sido estrictas en desarrollar los parámetros propuestos, como son las de Schoenfeld en 54 casos2, la de da Ros en 150 casos7 y la de Wessells en 80 casos8,9.
Los datos obtenidos en Flacidez I están algo por debajo de las proporcionadas por otros autores. Pero si se toma el dato de Flacidez II entonces resultan similares, o tal vez, levemente superiores. La diferencia de medidas entre Flacc. I y II la da el "colchón" de grasa prepúbica, que aumenta con la edad o la gordura. Esta diferencia denominada por Wessells "la diferencia funcional" es real y desaparece con el individuo acostado o erecto. Por esto, y la alta correlación obtenida en nuestro estudio (0.86), es que recomendamos la técnica de medición que denominamos Flacidez II como real y aplicable en la práctica diaria y en la de estudios de investigación.
Si se toma el dato de Jalonamiento, nuestros resultados concuerdan con el de los demás autores, salvo con el de Bondil que a su vez luce exagerado en relación con los demás.
Si se toma el dato en erección (excepto el dato de Kinsey cuyo sesgo evidente lo descalifica) el nuestro es similar al del resto de autores.
Esquema No. 2. Nomograma Johns Hopkins - 1980
Cuando el dato de Flacidez II se divide en los dos grupos propuestos por Wessells en menores de 9.5 cms. ("pequeños") y mayores de 10.0 cms. ("grandes"), el resultado del incremento es similar (3.5 cms.). Y en cuanto a la longitud final, el promedio viene a ser de 2 cms. mayor para los "grandes", en relación al de "pequeños". Lo que es lógico si nos basamos en que el incremento es similar en ambos grupos. Y que, además, el análisis final de cada uno de los parámetros de los 130 casos confirmó. Los promedios de incremento entre flacc. y erecc. en cada uno de estos grupos, para Wessells resultaron un tanto mayores: 3.9 cms. y 4.0 cms. respectivamente para los "pequeños" y los "grandes", cuando el nuestro fue de 3.57 y 3.41 cms. respectivamente. La diferencia viene a ser de menos de 0.5 cms., lo que en la práctica no representa una cifra significativa. Pues el hecho de interés estriba aquí en que los penes "pequeños" y "grandes" tienen al fin de cuentas un incremento promedio similar para llegar a la erección.
No se han encontrado estudios relacionados con parámetros antropológicos como los propuestos por nosotros. El resultado aquí es claro: el pene, tanto en flacidez como en erección, tiene una baja correlación con la talla, así como con el tamaño de la mano o del pie (correlación que tan solo se encuentra entre una cuarta y una tercera parte de los casos). En este sentido las creencias populares son encontradas, aunque son más frecuentes las que las relacionan de manera proporcional, y que por supuesto, según los resultados de nuestro estudio, no tienen asidero científico.
CONCLUSIONES
Para efectos prácticos se recomienda la medida del pene en flacidez
con la técnica por nosotros denominada Flacidez II.
La división en dos grupos: menores de 9.5 cms. y mayores de 10.0 cms.,
siguiendo la idea de Wessells para medición en flacidez, permite deducir
que el incremento promedio de esta a erección, es similar en ambos grupos
(3.5 cms.) y también similar a la encontrada por los autores que se han
ocupado de este aspecto.
La técnica de jalonamiento permite una idea bastante aproximada (en correlación
de 0.84) de lo que será la erección.
La erección promedio (14 cms.) en el grupo estudiado, coincide de cerca
con la de autores que han seguido una metodología que estimamos adecuada.
La afirmación de Masters y Johnson en el sentido de que no existe una
relación directamente proporcional del tamaño del pene en flacidez
con lo que será en erección, es una verdad relativa y tal vez
si el grupo considerado no es étnicamente similar. Pues según
los resultados del presente estudio el incremento hacia la erección es
igual en los penes "pequeños" que en los "grandes"
y por tanto en este sentido no hay una desventaja en la posibilidad de su incremento
hacia la erección para los penes "pequeños". Pero en
razón de que el incremento es similar en ambos grupos, la diferencia
final en la longitud es de todas maneras mayor para los penes "grandes".
Lo que resulta cierto en un grupo étnico similar como el de nuestro estudio.
Faltaría por comprobar lo que pueda suceder en la comparación
de esta tasa de incrementos en las diferentes etnias, aspecto no contemplado
en nuestra serie.
La relación del pene tanto en flacidez como en erección con la
estatura y el tamaño de manos y pies es bastante baja y por tanto no
significativa.
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